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El General Zapata va para
Cuernavaca. Dejó absolutamente desmentidos los cargos de
los periódicos enemigos del pueblo mejicano. El jefe
suriano Emiliano Zapata que vino á esta capital llarnado
por el señor Madero para que se justificase de los
gravísimos cargos que le hacían ciertos periódicos
fieles á su programa de engañer al público, por fortuna
escaso, que los lee, regresó ayer á Cuernavaca.
Zapata y los miembros que componen su Estado Mayor, y
que habían venido con él a Méjico, hicieron el viaje en
dos magníficos automóviles, pues cuando llegaron a la
estación el tren había partido ya y los viajeros no
quisieron detenerse el día de hoy por considerar
necesaria su presencia entre las fuerzas que comandan.
En la estación, el General Zapata conversó con varias de
las personas que acudieron a despedirle manifestándoles
que si él se afilió al partido revolucionario no fué
guiado por la idea del lucro, sino por patriotismo. "De
mí no puede decirse, afirmó el General Zapata, que me
lanzáse a los campos de batalla empujado por la miseria,
pues en Cuernavaca tengo mis tierras de labor, y un
establo, producto, no de campanas políticas, sino de
largos anos de honrado trabajo y que me producen lo
suficiente para vivir con mi familia desahogadamente.
El odio demostrado hacia mi por los hacendados
morelenses, no me lo explico, como no sea porque
arrebate a la explotación que por parte de ellos eran
victimas los obreros que les enriquecían con el fruto de
su sangre y de su sudor, comprenderán que de ser ciertas
las acusaciones que se me dirigían no hubriera venido
como lo he hecho, a presentarme al señor Madero.
Ahora voy
a trabajar en el licenciamiento de los hombres que me
ayudaron, para después retirarme a la vida privada y
volver a dedicarme al cultivo de mis campos, pues lo
único que anhelaba cuando me laneé a la revolución, era
derrocar el régimen dictatorial y esto se ha conseguido. |